En el hombre, la producción de espermatozoides (espermatogénesis) y de testosterona en el testículo está controlada por las hormonas LH y FSH, liberadas por la hipófisis gracias a la acción de la hormona hipotalámica GnRH.
La FSH ejerce su acción en las células de Sertoli, que se encuentran en los túbulos seminíferos del testículo para permitir el correcto funcionamiento de la espermatogénesis. Por otro lado, la LH actúa sobre las células de Leydig, que se localizan en el intersticio testicular, fuera de los túbulos seminíferos. Estas células son las encargadas de producir testosterona, el andrógeno que favorece la espermatogénesis en el testículo y desempeña también importantes funciones en otros órganos del cuerpo.
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Por Sara Salgado (embrióloga).
Última actualización: 23/01/2017